- Negación. El primeros de los estadios a la hora de afrontar una pérdida. Normalmente suele enlazarse con el denominado duelo retardado, es decir, una vez que la negación ha caído por su propio peso, se afronta la realidad y es cuando la persona debe de afrontar este hecho que quizás le haya llevado bastante de aceptar.
- Duelo anticipatorio. Aún no ha sucedido pero el desenlace es inminente, ya que quizás la persona está padeciendo una enfermedad terminal o simplemente, sin remedio. Por ello, se intenta pasar el máximo tiempo posible ante el temor de no tenerlo en un futuro.
- Duelo crónico. Muy hilado con la sensación de negación. La sensación de este duelo, conlleva a vivir en una eterna sensación de tristeza y malestar al vivir de forma incesante en ese momento de la vida. Por ello, a veces, suele coincidir con la negación lo que conlleva a un duelo tardío.
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