Seguro que has oido hablar de este término pero no acabas de ubicarlo. Se trata de la
prenda de ropa con la que se cubre a un
difunto antes de enterrarlo. Para ubicar esta
vestimenta funeraria temporalmente, debemos remontarnos a tiempos antiguos cuando los
griegos y
romanos enterraban a sus muertos con
vestidos blancos. Mientras que los
hebreos empleaban usaban
sábanas y sudarios blancos. Por su lado, en
China era común
vestir al muerto con las ropas de mejor calidad que usaba en vida.
Quizás la práctica de estos últimos sea la que más similitudes comparta con las costumbres modernas donde
es común vestir al difunto con algunas de sus mejores prendas.
En la actualidad, el
amortajamiento es un acto protocolar de la
tanatopraxia. Esta técnica se emplea como acto seguido de la
limpieza y preparación del cadáver, cuando el especialista procede a
cubrir el cuerpo con una sábana para luego enviarlo al
tanatorio.
Para el
amortajamiento el
tanatopractor seguirá los siguientes pasos:
- Colocar una sábana doblada en acordeón en el centro de cama para ubicar al cadáver sobre ella
- El cuerpo del difunto es envuelto en sus extremidades inferiores, tórax y abdomen mientras sus pies son cubiertos con la parte inferior de la sábana
- La sábana que cubre estas extremidades es fijada con tela adhesiva para luego repetir el proceso con el extremo proximal y distal del cuerpo
- El especialista ahora podrá usar el extremo superior de la tela para cubrir la cabeza y cuello del difunto
- Una etiqueta con la identificación del cadáver se coloca sobre la mortaja
- Se cubre al difunto con una última sábana y se autoriza su traslado a una morgue o al tanatorio
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