- Sobriedad y elegancia: Dependiendo del grado de relación, la edad y el estilo, algunas ropas son consideradas más o menos apropiadas para el acto. La voluntad principal ha de ser la de mantenerse discreto, sin chocar con el entorno. Por eso se debe evitar la ropa demasiado ceñida y los estampados. Lo ideal es lo más simple: camisa, corbata, pantalones, vestidos o faldas, pero nada extravagante. Lo mismo ocurre con las joyas y los accesorios, debemos evitar lo ostentoso.
- Accesorios: Tratándose de este tipo de evento, las gafas de sol están admitidas siempre que sean sobrias. Antiguamente se empleaban mucho los sombreros y los velos, aunque actualmente están en desuso. Prevé abrigo por si llueve y también un paraguas negro. Recuerda que los colores oscuros permiten pasar menos frío durante el invierno y procura evitar los looks muy informales en verano. El maquillaje natural siempre será un acierto y, para tu comodidad, opta por calzado plano en vez de tacón, así evitarás pasarlo mal caminando por gravilla o césped, por ejemplo, o haciendo demasiado ruido en la iglesia.
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