- La industria funeraria egipcia
El Imperio Egipcio participaba de la creencia de que el alma sobrevivía al cuerpo, y que por ello, cuando el individuo fallecía, para que el alma siguiese estando “viva”, había que conservar “artificialmente” la vida de dicho cuerpo. De este pensamiento nacen sus técnicas de embalsamiento.
Nos han llegado bastantes pruebas sobre relaciones, facturas, cláusulas de contrato, precios de modelos de sarcófagos, gastos por complementos funerarios… que parecen indicativas de que en Egipto existía una auténtica industria funeraria en la que posiblemente contasen, debido a los altos costes que debía suponer un entierro, con sistemas de previsión económica (germen de los seguros de decesos) para tales circunstancias.
- La antigua Grecia: asociaciones religiosas y asociaciones laicas
En el caso de Grecia, los griegos antiguos contaban con dos tipos de asociaciones ante los decesos:
- Las asociaciones religiosas, integradas por los miembros que comulgaban bajo la misma orden, organizaban fondos comunes para poder afrontar todo tipo de adversidades futuras: accidentes, viudez, invalidez, muerte etc. Sin embargo, los gastos de entierro propiamente dichos formaban más parte de un tipo de deber y decoro que la institución religiosa debía cumplir para con sus fieles que parte de esos fondos de previsión.
- Por otro lado, encontramos las asociaciones laicas, que ofrecían un curioso servicio para el deceso. Contaban con un sistema de contratación individual. La persona en cuestión dejaba por escrito en su testamento la voluntad de otorgar una dote a dicha asociación para que ésta se encargara, tras su fallecimiento, de cuidar y velar sus restos: visitar y mantener su tumba, celebrar sus aniversarios, recordar su nombre…, una especie de asistencia espiritual para la memoria del fallecido.
- Los collegia romanos: modernidad en el sistema



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