- Encuentra un lugar donde puedas sentarte cómodamente; donde no te molesten los sonidos o sustitúyelos por una música tranquila o que te recuerde o que hayas compartido con la persona fallecida; también el silencio puede llegar a ser un buen aliado para tu meditación.
- Conecta contigo mismo; una buena herramienta para ello puede ser la respiración. Se consciente de ella y de cómo el aire entra y sale de tu cuerpo, sin prisas ni exigencias. Repite este proceso las veces que sea necesario para llegar al estado idóneo para el siguiente paso.
- Habrás entrado en un estado en el que un recuerdo, una fotografía o la voz grabada de esa persona te conectará con ella. Con lo que fue para ti y con lo que viviste con ella. Aflorarán entonces muchas emociones y sentimientos; nuestro consejo es que disfrutes de todos ellos, que no los juzgues ni los bloquees. Porque todos ellos están dentro de ti y te van a ayudar a asimilar y a procesar el duelo por la pérdida de un ser querido.
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