- Incredulidad. Es la primera forma de reaccionar por lo general, se acompaña de aturdimiento. Nos alejamos de la realidad, en un intento de sobrellevar este acontecimiento.
- Agresividad e ira. La persona torna su personalidad y se vuelve irascible, con reacciones de descontento, y resulta difícil convivir con ella.
- Depresión. Actitudes de apatía y silencio. Comienza a aceptar gradualmente que la pérdida es irreversible y empieza a soltar la imagen de la persona ausente. Es una triste y silenciosa resignación.
- Aceptación y paz. Se asume y acepta la ausencia , siempre desde el recuerdo. Comienza la persona a centrarse y vuelve a sus actividades cotidianas.
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