- La importancia de nuestra mirada. Para poder ayudar a alguien que está atravesando un duelo tenemos que estar dispuestos a vivenciar y compartir con esa persona cualquier emoción, sensación o creencia que aparezca, sin juicios, teorías ni recomendaciones. Mirar al otro es más que verle. Tiene que ver con acercarse a él desde la curiosidad, la empatía y el respeto
- El estar ahí. Estar ahí supone brindar apoyo emocional y físico. Requiere que seamos capaces de contener, sostener y consolar cuando aparecen las emociones.
- Lo que se juega el doliente: vacío, olvido identidad y sentido. Además, aparece el temor al olvido, necesitando el doliente reformular el sentido del recuerdo y pasar de un recuerdo sensorial a uno que proyecte la huella del ser querido en el futuro y que dé sentido a sus días.
- La paradoja del encuentro. Las personas en duelo pueden incurrir en contradicciones en relación a su deseo de estar aislados y su deseo, no incompatible, de estar acompañados. Es importante encuadrar estas situaciones dentro del contexto del duelo, sin tomarlas como algo personal.
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