- La muerte es irreversible: hay que dejarles claro desde el primer momento que la muerte es algo natural pero irreversible, que la persona que se ha ido no va a volver para no dar lugar ni a la esperanza ni a la confusión.
- Dejar claro que no sufre: la imaginación de los niños es muchas veces desbordante, por eso debemos hablar con ellos y quitarles de la mente pensamientos que puedan tener que son erróneos. En este sentido, es importante explicarles que después de la muerte ya no se siente nada, no hay ni dolor ni sufrimiento.
- Hablar sin tapujos: aunque pensemos que no, los niños entienden mucho más de lo que nos creemos, por eso es importante hablar con ellos de forma clara. Decirles que una persona se ha «ido al cielo» o se ha «dormido» no hará más que crear en ellos miedos y confusión. La muerte no debe ser un tema tabú.
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