- Retirar precipitadamente las pertenencias del fallecido. Evitar el dolor de forma continuada y actuar como si no hubiera pasado nada es una trampa en la que el doliente puede caer fácilmente. A corto plazo puede parecer una solución confiable pero los atajos nunca fueron el camino. Date tu tiempo y afronta este momento cuando estés preparado.
- Negarse a tocar las cosas de una persona fallecida. Los expertos llaman “momificación” al hecho de mantener absolutamente todas las pertenencias y habitaciones del fallecido igual que estaban cuando vivía éste. Puede ser que aparezcan la ansiedad y la angustia, que se reprima el llanto y el malestar, puesto que se obliga al doliente a estar bien, no sólo porque el cambio brusco obliga a empezar ya una nueva etapa, sino también porque se anhela el regreso de la persona fallecida.
- Cuándo recoger sus pertenencias y cómo hacerlo. Mantenerse atento y conectado a lo que uno quiere hacer, a cómo quiere hacerlo y a cuándo está preparado o no para enfrentarse a ciertas circunstancias puede dar a cada doliente la clave de cuándo y de qué manera quiere afrontar esta situación.
- Lo más importante, si lo necesitas, pide ayuda para organizar las pertenencias del difunto.
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